Mirando al mar,

las olas cantan tu nombre,

como en un espejismo,

tu rostro reflejado.



Estremecida,

sintiendo un roce en mi cuello,

allí estabas tu,mi tesoro,

como por el oleaje llamado.



Ante tu llegada,sorprendida,

todo el día anhelado el encuentro,

enloquecidos besandonos,

abrazados sonriendo.



De la mano,descalzos caminando,

sobre la mojada arena,

a tu lado,soy luz de luna,

y tú, oceano donde descanso.



Como dos afluentes formando un manso rió,

nuestras aguas uniendo en un solo camino,

formando una bella cascada,

cuyo sonido es el tintineo de nuestros corazones.



Desembocando en el agua salada,

dulce y apasionadamente,

como cuando hacemos el amor,

siendo un alma única.

Magda Lluna

©Derechos reservados

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Comentario por Chinca Salas el febrero 22, 2012 a las 2:06pm

Hermoso, entusiasta, entrega y el saber delos sentidos al recrearse cada momento sublime del acto sexual entrega de cuerpo, alma y espíritu en ella impresa una emoción indescifrable al dejar salir la risa y el estremecimiento del cuerpo como claro reflejo de los deseos mas intimo y sublime ser humano.

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