Que minutos tan intensos los que
azotaban cada una de sus células
al sentir que los granos no llegaban,
el sudor se convirtió en sangre y
el oro arrancó los destellos de su
cuerpo inundando sus cabellos, así
degollaba aquella espera...
Gruesas gotas de sudor se fueron
resbalando hasta aterrizar en las
venas de sus ojos, trotaron sin
parar hasta perderse por sus mejillas
angustiado levantó su rostro hacia
su mansión...
Elevó sus ojos a un punto del
univervo "por qué me persigues?,
¡gimiendo gritó! y su semblante cambió
mezclándose una angustia y pavor.
entra en un trance de convulsión...
Sus labios entre abiertos comenzaron
a tiritar "Recorre el velo y muéstrame
la deuda que tengo que pagar, no
retornaré hasta no ver germinar este
amor, pan y vino he de sembrar y con
aromas he de rociar...
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