
Tu nombre, oculto entre los vientos de un espacio sin dominio,
planea cada noche sobre mi piel zurcida con la sombras del destierro.
Envuelto en fauces de silencio,
me muerdes con los dientes de mis incisivos versos,
te retuerces en mi lengua con los fieros tornados de mi cuerpo,
te clavas en mi garganta con las uñas de tu encarnizada herida,
hundes en mi corazón
la estaca de tu inquina mirada.
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