Portal para el estudio y la experimentación de la literatura digital...
Por Gonzalo Soltero
El Encuentro de Interliteral (www.interliteral.com), realizado semanas atrás, se planteó objetivos no precisamente modestos, entre ellos generar desde Jaén un movimiento cultural sin precedentes con proyección internacional, inaugurar una nueva era y crear una visión de la literatura digital para todos los medios de comunicación.
Sobra decir que se quedaron algo cortos. Ni siquiera lograron, como se propusieron al principio, sentar las bases para la concreción del término literatura digital que sirva como referente general. Para dejar en claro de qué hablamos aquí, aventuraré que se trata de la combinación entre texto y tecnología electrónica, que se da sobre todo por Internet.
La dificultad para definir la literatura digital se debe a que simultáneamente prolifera y se mantiene esquiva. Que sea necesario realizar encuentros en el mundo real para darle presencia es paradójico y elocuente. Si su ambiente natural es el ciberespacio, ¿no es contradictorio buscar aterrizarla en los olivares de Jaén?
Sin embargo, dos meses antes del encuentro, los organizadores debieron cerrar las inscripciones: el cupo de 100 participantes se había saturado. Semejante capacidad de convocatoria es un botón de muestra: indica que interés en el tema hay, pero sobre todo que ya más de mil millones de usuarios, la sexta parte de la población mundial, utilizan Internet de manera cotidiana. Se trata de usuarios con un nivel de ingreso y educación que los convierte en el público lector, o lector potencial, más inmediato.
Las siete conclusiones que arrojó Interliteral son bastante menos audaces que sus propósitos, pero permiten dialogar con ellas y con el sitio del encuentro para esbozar algunas notas de lo que ocurre con la literatura digital.
1. Internet ha modificado la forma de la escritura haciendo que el escritor y el lector se adapten al medio: inmediatez, agilidad, visión subjetiva, comunicación con el lector (un texto no acaba hasta que el lector finaliza sus comentarios). Es decir, no acaba nunca. Y lo que no queda claro es si esto es bueno o no, para qué o para quién. Tal vez sólo establecerá una mayor distancia entre escritura, que se vuelve infinita, y literatura, que se torna relativa. La vieja máxima rezaba: Los escritores publican para no seguir corrigiendo. Hasta hace poco, la publicación en papel suponía llegar a un punto culminante, definitivo, de la escritura. La publicación en la red significa nada más que tan pronto algo nos pasa por la cabeza podemos hacerlo público.
En cuanto a la retroalimentación con otros lectores, los comentarios en ciertas páginas son bitácoras de la lisonja o el escarnio, pero sirven para evidenciar algo que muchos podrían dudar: hay lectores allá afuera (y a veces más de los que uno imagina).
2. Hay una diferencia entre literatura digital y digitalizada: la literatura digital nace a partir de medios digitales y sólo puede ser conocida en este contexto. La digitalizada es la que, concebida para un soporte tradicional, se presenta en un soporte digital. Hay que fomentar la creatividad específica de la literatura digital.
Digitalizar es un verbo claro. Lo interesante es ver que esta conclusión ni siquiera concibe el proceso inverso, aunque existe. ¿Cómo tratar lo que nace primero en la red y luego se convierte en libro? Ni siquiera hay un término adecuado para describirlo. ¿Papelizar un blog?
En lo que respecta a la creatividad, fomentarla será siempre loable en cualquier área, pero por lo general la mejor manera de hacerlo es fomentar el consumo, ayudar a construir un gusto y un criterio. Tal vez la premisa sería elaborar guías claras de lectura en línea. Hay cosas verdaderamente buenas colgadas de Internet, pero no todo mundo tiene la pericia o la paciencia para dar con ellas.
3. Existe una brecha digital en el ámbito tecnológico y del conocimiento. A pesar de lo obvia que resulta, la brecha digital no deja de ser terrible. Mencionaba al principio que hay mil millones de personas con acceso cotidiano a Internet. Es exactamente la misma cantidad de analfabetos que hay en el mundo. Mil millones no saben leer hoy día. ¿Cuántos analfabetos digitales hay? ¿Qué implica esto para su vida?
4. Internet le da más protagonismo al lector que puede incluso llegar a convertirse en coautor: nace el wreader. Se podría aseverar que toda lectura es creativa. Todos hemos rayado los márgenes de un libro: ¿en qué nos beneficia que otros puedan leer nuestras anotaciones? Un lector protagónico no es necesariamente un mejor lector. Si esto nutriera la conversación sería ideal, pero el nivel de la mayoría de los comentarios que uno encuentra en línea es más propio de graffitis que de glosas.
A la vez, cabe preguntarse si con el nacimiento del wreader debe agonizar el idioma. No se trata de ser purista: no creo que nadie pierda sueño por buscar una traducción castiza para wiki o para best seller, ¿pero wreader? Ni siquiera en inglés es afortunado el término. La dejadez es antiliteraria.
5. Las bibliotecas virtuales deben reforzar su misión de acuerdo con las nuevas técnicas participativas y de colaboración que brinda la red. Tal vez ésta sea la más notable de las conclusiones que deja Interliteral. Una parte del conocimiento ya nace directamente en versión digital. Los libros de referencia y los académicos, dependiendo de su grado de especialización, cada vez tenderán a ser digitales más que impresos.
Las bibliotecas deben cambiar de rol en un futuro que idealmente será sin demasiados libros y con más lecturas. Su misión no será sólo la conservación y el almacenaje ordenado, sino promover activamente la lectura, animar la conversación entre sus acervos y lectores.
6. No debería presentarse en términos de confrontación la relación entre herramientas, medios y soportes, sino en términos de colaboración, complementariedad, convivencia y retroalimentación. La gran ventaja de Internet es que permite establecer circuitos completos de producción, distribución y consumo de productos culturales, sin salir de casa ni gastar dinero, dos de los principales frenos actuales al consumo cultural.
Por otra parte, los abusos a esta complementariedad pueden ser de una burda sofisticación que sólo distrae. En el mercado anglosajón están sacando ya avances en línea, con imágenes y música de fondo, similares a los que se usan en el cine antes de que comience la película, para promocionar libros (tinyurl.com/33v7un).
7. Internet no es una amenaza sino una oportunidad para ampliar los espacios de debate y generación de ideas. Aparte de ciertos regímenes totalitarios, no creo que a estas alturas alguien opine lo contrario. Pero hay otras ventajas que en general no se consideran.
Generalmente, se ha caracterizado a los contenidos de Internet como algo efímero y vertiginoso, ¿pero no serían éstos los mejores adjetivos para describir el plazo que las librerías le otorgan a los nuevos títulos? La literatura digital está libre de los ritmos en que ha caído la industria editorial; eso puede permitirle más tiempo para decantarse y permanecer.
Gabriel Zaid, a quien habría que tener siempre presente en esta discusión, ha dicho que el público lector está conformado por los que escriben, escribieron o quisieran escribir. La ventaja y el riesgo es que aquí todos tienen la capacidad de publicar simultáneamente.
Esto podría llevar una anarquía de contenidos tumultuosos, pero quien esté suscrito a foros en línea puede observar que ya hay maneras de ordenar la conversación digital. Finalmente, dos citas tomadas de interliteral.com resumen tanto los excesos como el futuro de la literatura digital.
La primera es una entrada que el organizador del encuentro, Fernando R. Ortega, publicó en su blog (www.fernandortega.com) después de que éste concluyera; parece haberle gustado lo suficiente como para luego copiarla a la página del encuentro: Las gotas de lluvia se están suicidando contra el cristal pero me siento con unas ganas de vivir que hacía miles de horas que no sentía.
Poco a poco reajustaré mis emociones e invitaré a mis dedos a que acaricien estas teclas para que, con el esperma de mis pensamientos, engendremos, una y otra vez, en una orgía creativa...
No me resisto a decir que ha nacido una nueva generación: Generación 2007 o generación interliteral. Por una vez en mi vida... creo, estoy presente y soy actor de la Historia.
Mientras, otra entrada de Félix Ramírez, previa al encuentro, se extiende más allá de las siete conclusiones que éste dejó: Y dado que, cada vez menos, los autores podrán competir con los diseñadores de juegos digitales el lograr que las historias sean buenas, que haya verdadera literatura en la literatura digital, es la clave de su futuro desarrollo.
Escritor y ensayista mexicano
| Fuente: El Ángel de Reforma / México Domingo, 21 de octubre de 2007 |
Visitas: 17
Etiquetas: bibliotecas virtuales, brecha digital, ciberliteratura, digitalizar, gonzalo soltero, internet, literatura digital
Bienvenido a
Ciberliteratura
© 2012 Creado por Alejandro Zenker H..
¡Necesitas ser un miembro de Ciberliteratura para añadir comentarios!
Participar en Ciberliteratura